Buena batalla.
Capítulo 750: Buena batalla.
Nicole estaba nerviosa.
Era difícil recordar cual fue la última vez que estuvo nerviosa de verdad. Incluso en batallas normalmente ella estaba más emocionada que nerviosa.
Estos nervios eran similares a cuando estaba en la Academia de Héroes y eran una mezcla de nervios, ansiedad y tensión. Nada extraño para la tarea que tenía entre manos.
“El portal se está activando.” Una sacerdotisa le dio ese aviso mientras señalaba la gran puerta.
Ella estaba en la Iglesia de la Diosa del Conocimiento en Grecia, en el centro de la gran sala rodeada de enormes pilares blancos. La escena era magnifica y ella hubiera disfrutado este momento si no fuera porque su mirada no se desviaba de la puerta.
Al otro lado de la puerta se encontraba el portal que conectaba Terra Nova con la Tierra y por allí estaban cruzando Dioses. Tal era la razón de sus nervios.
Los Dioses del Infierno, aquellos con los cuales ella tenía contacto estaban llegando y ella estaba sumamente nerviosa para recibirlo.
A pesar de que aceptó la tarea de Aurora con bastante confianza, no significaba que no iba a estar nerviosa... ¡Después de todo eran Dioses!
“Respira hondo, Nicole…” Murmuró en voz baja.
Todo había cambiado desde la llegada de Aurora y las cosas se habían descontrolado por completo hasta el punto de que era complicado adaptarse.
Una cosa era oír la historia de cómo Aurora estaba relacionada a Primordiales y otra muy diferente eran recibir Dioses y para colmo, no cualquier dios.
Estaba hablando de los Dioses del Infierno, seres no solamente poderosos, sino que con una larga historia que probablemente era más antigua que la Tierra misma. Seres que controlaban universos enteros y gobernaban mundos con legiones bajo su mando, que incluía otros dioses.
Seres que causaron tanto estragos como catástrofes y fin de mundos, cada uno de ellos leales a una Primordial que era conocida como la Emperatriz del Infierno.
La puerta se abrió lentamente y desde el otro lado, empezaron a llegar varios paladines, elfos y algunos enanos.
Aurora le comentó sobre algunos detalles de aquellos que iban a venir y sus facciones con los cuales ella lo conoció, pero como estaban hablando de Dioses era difícil saber si ellos iban a mantener la misma apariencia.
Así que ella estuvo atenta mirando al grupo que salía primero y entre ellos notó a un enano de cabello blanco y ojos dorados. Era un anciano robusto como cualquier enano, pero ella lo reconoció de inmediato.
Gruvreas, el Dios de la Riqueza, el Comercio y la Usura también conocido como Avaricia.
Un ser conocido por hacer tratos de todo tipo y por cuyos contratos que él se encargaba de gestionar. Ella misma tenía una larga experiencia con ese Dioses ya que era en su nombre los contratos que ella realizó.
Aun así…
“Hola…” Nicole saludó levantando su mano con una sonrisa tonta y al darse cuenta de que cometió un error al saludar casualmente, bajo la cabeza. “Saludo Gran Señor Gruvreas…”
“Buenos días Nicole.” Gruvreas la interrumpió antes de que ella continuara diciendo su título y con una sonrisa al dar la mano, añadió. “No tienes que estar nerviosa. ¿No tenemos una larga relación comercial?”
¿Cuantos contratos estaban en nombre de Gruvreas? Nicole ya no contaba todas las personas que le servían en su rol de Bastet y la realidad de que la mayoría estaban bajo contratos con este dios y los demás dioses infernales.
Tenía sentido que no se sintiera nerviosa, pero…
“Eso era diferente, señor…” Respondió Nicole tratando de contener sus nervios y su mano, se detuvo por un segundo antes de decir lo que vino a su mente, pero viendo al Dioses que la miraba, murmuró sin poder explicar. “Era diferente.”
“¿Como si estuvieras hablando por teléfono?” Señaló Gruvreas con duda y ella asintió a medias.
Una cosa era rezar a Dioses por medio de una estatua, pero otra muy diferente era verlos directamente. La analogía que Gruvreas dio era moderna, pero en cierto sentido similar a lo que ella sentía, rezarles incluso a dioses de esta manera se sintió distante como si hablara por teléfono.
Ese sentimiento se hizo más fuerte debido a que esos Dioses si bien aceptaban su trato y nunca sufrió las consecuencias, algo que ahora se daba cuenta que se debió a su relación con Aurora y Alice.
“Es su primera vez aquí, ¿Señor?” Preguntó Nicole tratando de alejar su nerviosismo. “El concepto de teléfono…”
Gruvreas el Dios de la Avaricia utilizo un concepto que a ella no esperaba escuchar, así que tuvo curiosidad… ¡De paso fue un excelente tema de conversación mientras esperaban!
“Ohh, este no es el primer mundo tecnológico que visito. Hay un concepto bastante arraigado de que los Dioses en general pertenecemos a mundos medievales o mágicos, lo cual no es totalmente cierto. Personalmente prefiero los mundos modernos o los universos que se encuentran en la era espacial. Es allí donde el comercio prolifera gracias a miles de civilizaciones.” Respondió Gruvreas con una voz tranquila y dando una sonrisa, comentó. “Y tampoco es mi primera vez en este mundo. Si bien es mi primera vez caminando directamente, entre mis colegas soy quien ha tenido mayor libertad para moverse.”
Lo último fue lo más rápido de entender para ella. Todos los Dioses Infernales fueron adorados después del Gran Cataclismo y se afirmaba que nunca respondieron, pero la realidad era que nunca respondieron a aquellos que causaban problemas, como tal nunca se revelaba abiertamente su presencia.
En cuanto a universos que estaban en la era espacial lo único que ella pensó fue si ella podía enfrentarse a armas espaciales. Tal idea sonaba tan descabellada como emocionante.
“Oh, por favor. ¿Creer que eres el único que tuvo libertad?”
Una voz suave y encantadora sonó cerca de ella y Nicole que estuvo distraída con Gruvreas se giró mirando a una mujer que hizo que respirara profundamente.
La mujer era alta cerca de los dos metros, su cabello largo caía hasta su cintura y su rostro solamente podía describirse como perfectamente encantador. Piel blanca suave, mejillas rojizas, labios gruesos y unos ojos rojos que eran resaltaban a simple vista. Un vestido blanco que, si bien era simple, cuando ella lo llevaba lograba que emanara elegancia.
Su figura mantenía una proporción perfecta, pero su cuerpo atractivo no era el principal encanto.
“Has sido uno de los que ha tenido mayor libertad, no quien ha tenido mayor libertad.” Dijo la mujer con altivez y girándose a ella, señaló. “A Gruvreas le gusta exagerar sus pequeños logros.”
Nicole vio como Gruvreas simplemente agitaba la cabeza con una media sonrisa, pero ella no pudo quitarle la mirada a la mujer.
Cada movimiento que realizaba, la forma que miraba con altivez, la sonrisa que le daba y cada movimiento parecía envolverla en un aura que hacía que todos la miraran.
Y ella supo, instintivamente que tal aura era natural y no era el poder de Dioses, ella sabía cómo causar tal fascinación.
“Un gusto conocerla, Señora.” Saludo Nicole sonrojándose al ver que la mujer le sonreía.
¿Qué le estaba pasando? Ella tragó sin poder controlar su mirada.
“Oh, dame un segundo.” La mujer sonrió y con un chasquido de sus dedos, Nicole sintió como si la emoción misma desaparecía al instante. “De esta forma es mejor. No sé cómo hizo ella para vivir tanto tiempo en este mundo. Es demasiado difícil mantener mi presencia al mínimo.”
“Abrahel.” Gruvreas la interrumpió.
“¿Es una buena pregunta no crees? ¿O quieres seguir alardeando de que has sido quien ha tenido mayor libertad entre nosotros cuando no es cierto?” Respondió Abrahel y mirándola ella, señaló. “Yo soy la tercera persona a la cual Su Majestad le ha dado más libertad. Lamentablemente mi influencia está relacionado a aspectos más… Íntimos.”
Gruvreas soltó un simple bufido mientras Nicole miraba completamente tiesa al no saber qué hacer.
Si dos Dioses del Infierno empezaban a pelear todo el plan de Aurora… No, todo este mundo podría arruinarse y lo peor parte era que era su tarea tratar de mantener cierta tranquilidad.
¡Tampoco podía enojar a ninguno de los dos!
“¿Quiénes son los primeros?” Preguntó Nicole cambiando de tema.
Notó que Gruvreas le dio una mirada de reojo con un ligero fruncir de ceño, pero esta última sonrió.
“Bazazath es el segundo. A lo mejor lo conoces como Orgullo.” Respondió Abrahel y poniendo su dedo en el mentón, añadió. “En la Tierra y en Terra nova creo recordar que toma la identidad del Dios Celestial Zabathza, quien dirigió las pruebas de los Portales Abismales.”
Eso no era algo que debería saber… Pensó Nicole sin ocultar su tensión. Ella estaba preparada para enterarse de algunas cosas al tener conversaciones con estos dioses, pero los secretos que se manejaban no eran cosas que ella debería saber.
“El tercero soy yo, el cuarto es Gruvreas y el quinto es Pereza. Ambos tenemos influencia en este mundo, pero la única entre nosotros tres que tiene fuerzas activas es Pereza. Algo necesario si quiere evitar que los pequeños nigromantes de su sociedad enloquezcan por poder.” Abrahel comentó con aburrimiento e ignorando la mirada de Gruvreas que estaba fija en ella, agregó. “El sexto es Envidia, quien no tiene ningún interés en este mundo y quien está debajo de todos es Ira. Ese idiota simplemente causa problemas.”
Ella nombró a todos los Dioses del Infierno. No, no a todos, quedo aquel que mantenía la mayor libertad, conocido como Gula, el Gobernante del Segundo Infierno y conocido como el Devorador de Mundos.
“Ya vino.” Dijo Gruvreas con un suspiro y mirándola a ella, comentó. “Me disculpo de antemano por cualquier acción que mi colega cometa. Juro en mi nombre que evitare que cause graves problemas.”
“¿Problemas?” Preguntó Nicole poniéndose ansiosa de inmediato.
Que alguien como Gruvreas le dijera y jurara en su nombre que evitaría que alguien causara problemas la puso ansiosa.
¿Cómo no lo estaría? Ella ni siquiera podía hacer nada para detenerlos a ellos si querían causar problemas.
“Por favor, no la asustes. Ella podrá entretenerlo.” Comentó Abrahel dándole una sonrisa para que se relajara.
“Señor, por favor…”
La gran puerta al final del pasillo se abrió completamente cuando un demonio de piel roja y alto abrió la puerta. Midiendo tres metros y con cuatro brazos, ese ser fue mirado por todos los sacerdotes y su mirada se puso en ella.
“Ja, ¡por fin!” Gritó el demonio y se acercó hacia ella con rapidez.
Nicole tragó al tener que levantar la mirada hacia ese gigante, sabía quién era y conocía sus historias. Salveroth el Dios de la Ira, pero también era conocido como el Dios de la Locura.
Entre todos los dioses del infierno, él era el más conocido y tenía sentido. El Conquistador de Planos, conocido por su sed de conquista y las historias de guerra planetarias en la que se veía involucrado.
Ahora ese ser estaba al frente de ella y…
“Vamos a luchar Nicole!” Dijo ese ser y su sonrisa creció. “No. Vamos a luchar Bastet.”
Y ahora ese ser buscaba luchar con su lado más salvaje. Ante tal idea, que sonaba alocada, Nicole por primera vez desde que llego sintió confianza.
No en que ganaría o que incluso sobreviviría, su confianza venia de que sabía que iba a tener una buena batalla.
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